martes, 25 de octubre de 2005

Integridad

La semana pasada, mientras ordenaba, me di cuenta que al menos algo de mí es constante. Nada extraño aparece entre mi guardarropa desde hace ya casi 10 años, todo es negro, azul o blanco. Un poco menos verde, bordó y apenas naranja. Nada de flores, o muy pequeñas, solo rayas y figuras geométricas. Un par de excepciones pero que nunca me compré yo. Sí, así de aburrido.
En el mismo proceso de orden encontré un cuaderno lleno de hojas sueltas con escritos de estos años, no sé si es bueno o malo, pero también son constantes, y muy similares a lo que puedo escribir ahora.
Rescaté algo que se puede colgar:
“No sé porque me gusta ver a las personas sin que ellas me vean. Observarlas oculta. ¿Es qué quiero copiar todo lo que me gusta? Nada es mío”

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